Activos digitales: de la expectativa a la adopción institucional

Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de conversar con diferentes participantes de la industria financiera como bancos, gestoras, fondos de inversión y proveedores de servicios sobre custodia, ejecución y tokenización de activos digitales.

Estas conversaciones me han permitido entender mejor el momento en el que se encuentra el mercado. Existe interés y una percepción bastante generalizada de que los activos digitales formarán parte de la infraestructura financiera del futuro. Sin embargo, sigue habiendo prudencia sobre cuándo invertir, qué modelo adoptar y cuál será el retorno.

Desde mi perspectiva como consejero independiente, esta prudencia resulta comprensible. La innovación financiera no puede analizarse únicamente desde la tecnología. Debe contemplarse también desde el modelo de negocio, la regulación, la gestión de riesgos y el gobierno corporativo.

Del potencial tecnológico al caso de negocio

Una de las conversaciones que mejor refleja esta situación surgió alrededor de la posible tokenización de parte de un fondo. El proyecto era técnicamente viable y sus potenciales ventajas eran conocidas: mayor trazabilidad, automatización, nuevas posibilidades de distribución y potenciales eficiencias.

La dificultad apareció al analizar su implementación. Si para incorporar la nueva infraestructura era necesario mantener, al menos inicialmente, buena parte del modelo tradicional, el proyecto podía comenzar añadiendo costes y complejidad antes de generar eficiencias.

Esta experiencia reforzó una conclusión: la tokenización no debería ser un objetivo en sí mismo. Su valor aparecerá cuando permita mejorar la distribución, acceder a nuevos inversores, reducir fricciones o automatizar procesos. La posibilidad tecnológica de tokenizar un activo no constituye, por sí sola, un caso de negocio.

Al mismo tiempo, sería un error pensar que el modelo tradicional permanecerá inalterado. Regulación e infraestructura también están evolucionando. MiCA ha establecido un marco europeo armonizado para determinados criptoactivos y servicios relacionados con ellos. En Luxemburgo, la evolución legislativa en materia de DLT ha introducido figuras como el Control Agent, permitiendo organizar de forma diferente determinadas funciones relacionadas con emisiones de valores desmaterializados.

Esto no implica que desaparezca el modelo tradicional. Lo relevante es que algunas funciones pueden empezar a realizarse de otra manera. La propia CSSF ha constatado el desarrollo de proyectos avanzados para emitir participaciones de fondos y otros instrumentos financieros de forma nativa sobre blockchain.

Governance y adopción institucional

Desde la posición de un consejero independiente, esta transformación tiene otra dimensión fundamental. Incorporar activos digitales, seleccionar un custodio o desarrollar un producto tokenizado no son exclusivamente decisiones tecnológicas o comerciales. Son también decisiones de governance y gestión de riesgos.

Los órganos de gobierno deben comprender el modelo operativo, los riesgos tecnológicos, la dependencia de proveedores, los mecanismos de control y las responsabilidades de los diferentes participantes. Resulta significativo que la regulación avance también en esta dirección: MiCA incorpora requisitos organizativos para los proveedores regulados y el marco luxemburgués del Control Agent contempla exigencias de gobernanza interna, gestión de riesgos, controles y seguridad de la información.

La prudencia que he observado en tokenización se repite en mis conversaciones con entidades financieras sobre custodia y ejecución. Las instituciones siguen la regulación, estudian la demanda de sus clientes y observan los movimientos de otros participantes. No quieren llegar tarde, pero tampoco necesariamente asumir el coste y el riesgo de ser las primeras.

Mi impresión es que estamos en una fase de espera activa. Sin embargo, las conversaciones han cambiado. El debate ya no gira tanto alrededor de comprender blockchain o determinar si los activos digitales tienen futuro. Ahora se habla de integración, custodia, regulación, costes, riesgos y retorno de la inversión.

Este cambio me parece especialmente relevante. Hemos pasado de intentar entender la tecnología a intentar construir el modelo de negocio y de gobierno que permita utilizarla.

Después de estos meses hablando con diferentes stakeholders, no espero una sustitución inmediata de la infraestructura financiera tradicional por una completamente digital. Lo más probable es una transición gradual en la que ambos modelos convivan y la adopción avance allí donde exista un beneficio claro.

Como consejero independiente, considero que encontrar el equilibrio será fundamental. La prudencia no debe confundirse con inmovilismo, del mismo modo que innovar no significa asumir riesgos que no se comprenden.

Los activos digitales están dejando de ser exclusivamente una cuestión tecnológica. Son cada vez más una cuestión de estrategia, regulación, governance y modelo de negocio. Cuando estas dimensiones terminen de alinearse, probablemente veremos una verdadera aceleración de la adopción institucional.

Autores

Álvaro Laorden

Consejero independiente y miembro del Consejo de Administración de la Cámara Oficial de Comercio de España en Bélgica y Luxemburgo
Comparta este post

Publicaciones relacionadas

Al navegar por esta web, acepta nuestra política de privacidad.
I Agree